Estas recomendaciones le ayudarán a tener hábitos más positivos.
Usted puede preguntarse qué sucede con su dinero, y porque no sabe en qué lo gasta, ni como no ha aprendido hábitos de planeación para entender cómo sacarle provecho sin gastarlo todo en un abrir y cerrar de ojos, por es importante conocer las recomendaciones de Danilo Raymond, coach financiero.
Danilo ofrece algunas recomendaciones para que todos puedan tener una mejor administración de sus activos. “Lo primero que se debe tener en cuenta es plantearse metas, si no las tiene debe aprender a fijarlas para poder iniciar el camino”, afirma Raymond.
Dicen que el dinero da la felicidad y muchas es veces es así, sobre todo cuando a través de este se logra llegar a un lugar tan querido por todos como lo es la libertad financiera. Sin embargo, como expresa el experto, es necesario tener salud financiera para que los ingresos no lleguen y se vayan sin previo aviso, y así poder construir una meta a futuro.
¿Y si no sé qué hacer con mi dinero?
Una de las prioridades que usted debe tener es su tranquilidad, sin esta podrá caer en malas decisiones, estrés financiero e inclusive en afectaciones a su salud.
“Evalúe el origen de sus creencias financieras, temores y proyecciones. Pregunte a sus padres, tíos o abuelos cómo ven ellos el dinero y valídelo con sus propias creencias. Si siente que no recibió una buena formación para este manejo, estudie el tema, busque ayuda o consulte con expertos financieros”, recomendó el financiero.
Ejercicio financiero
Un buen inicio es validar su patrimonio. Realice una lista de todos los bienes que posee y que puedan en algún momento llegar a convertirse en efectivo para su bolsillo. Ahora busque el precio más probable que le pagarían si decidiera vender este activo, teniendo claro que es el valor que le pagarían por el bien y no el valor que usted considera que cuesta.
Luego puede escribir una lista e ir marcando todos sus activos, además anotar sus gastos, es decir todo. De esta forma podrá actualizarla constantemente y no gastará un centavo sin saber en dónde terminó. La organización en este caso se convierte en su mejor aliada.
Todo esto es fundamental para que en algún momento logre alcanzar la libertad financiera, viendo el dinero como una oportunidad y no una amenaza.
¿Cómo saber en qué momento alcancé la Libertad Financiera?
“El día que se levante de su cama y antes de salir a trabajar sus gastos básicos ya están cubiertos con el fruto de sus ahorros y de sus inversiones. Y pueda salir de su casa a desarrollar su trabajo o su actividad diaria porque hacerlo le apasiona, le emociona, le acerca a su misión. Además si la actividad es remunerada, con esos ingresos podrá cubrir sus gastos suntuarios”, puntualizó el experto.
Finalmente, cabe recordar que no existe una fórmula exacta para afirmar que su dinero será 100% bien usado, pero lo que sí es 100% recomendable es aprender buenos hábitos de gasto y ahorro, con ellos su bolsillo aprenderá a decirle “gracias”.
Las búsquedas en Google Colombia sobre salud mental se dispararon desde el 15 de marzo. Palabras como “depresión” o “tristeza”, pasaron de tener de 0 a 100 puntos de interés.
Fue también por esos días que muchos comenzaron a trabajar desde casa, algunos con hijos en unas vacaciones lejos de los parques, el cine, y más cerca a las pantallas y los audífonos. Se cancelaron viajes planeados con meses y se impusieron, al contrario, nuevas rutinas y espacios.
De repente, empezó a estar disponible ese tiempo que se gastaba yendo al trabajo u otras actividades y se compartió más con las personas en casa.
Mientras una pandemia avanza en el mundo, y las autoridades trabajan para mitigar su impacto, es normal que en estos días de confinamiento hayan crecido la incertidumbre, el estrés y la preocupación. Eso dice la especialista en psicología clínica Alejandra Álvarez.
A diferencia de otras generaciones, esta vive una época en la que la tecnología ha traído la sensación de que se pueden controlar las cosas y tener una respuesta inmediata para la mayoría de necesidades. Piense en cuando revisa el clima para planear un viaje o se fija en el tráfico antes de salir. Cuando ve a sus mascotas en el trabajo desde una cámara o cuando sabe si un sitio está abierto o cerrado solo con un clic.
Esa posibilidad de tener el control es una de las 12 fuerzas tecnológicas que están cambiando el rumbo de la humanidad. Así lo explica el autor de tecnología Kevin Kelly en su libro Lo Inevitable (2017). Es habitual, de repente, poder reducir la incertidumbre.
Entonces llega la pregunta: “¿hasta cuándo trabajaré desde casa?, ¿cuándo vuelve mi hijo a la universidad?, ¿será que cancelo ese viaje de mitad de año? Yo creo que para esa época ya todo está normal”. Lo cierto es que todavía no se sabe.
El científico de datos John Guerra explicó, en una conferencia del pasado 1 de abril en el canal Todo es Ciencia, que con los datos disponibles del avance del virus en Colombia se pueden hacer algunos modelos para ver la evolución del mismo comparado con otros países, pero es arriesgado asegurar algo, hace falta información.
“El manejo para la situación es diferente en cada país. Algo que también depende de la responsabilidad de los ciudadanos y decisiones del gobierno”, dijo la viróloga María Fernanda Gutiérrez en entrevista para ese programa.
Si su mente le ha jugado malas pasadas en el tiempo libre o si no sabe cómo manejar la incertidumbre de la situación, estos profesionales en la salud mental dan algunas recomendaciones que puede incluir en su día a día en casa para no sentir que pierde la cabeza.
Y si lo siente, recuerde que no hay nada de malo en ello. Así lo advierte Jorge Franco, médico neuropsiquiatra y fundador del centro Mente Aprende: “Lo anormal es que a uno le resbale esta situación. La clave está en parar de preguntar qué hago para dejar de sentir esto y mejor buscar qué manejo le puedo dar”.
EN DEFINITIVA
Es responsabilidad individual aumentar los factores protectores de la mente en este tiempo donde es normal que suban los niveles de estrés, ansiedad y preocupación.
Limite los tiempos para actualizarse
Establezca horarios para informarse sobre el tema y los canales por los que va a recibir información. Evite las cadenas de WhatsApp y los rumores de lo que ha pasado en otros países. Si todo el tiempo está leyendo noticias de lo que pasa en Colombia y en el mundo con el nuevo coronavirus, el pensamiento se va a ir a ese tema y su mente se va a desgastar más rápido de lo que imagina.
Dibuje una balanza
Sí, divida una hoja en dos y en un lado escriba factores de riesgo y en el otro factores protectores. Los de riesgo son: ser sedentario, tener mala alimentación, estar más de dos horas al día en redes sociales, consumir alcohol y sustancias psicoactivas. Los protectores son: hacer actividad física, practicar un hobbie, mantener un lazo emocional cercano, buscar la espiritualidad, meditar. En este tiempo, haga un esfuerzo por eliminar los factores de riesgo de su rutina y potenciar los protectores. Su mente se lo agradecerá
Busque otros temas de conversación
Tan determinante como cuando alguien comienza una dieta o se propone trotar todas las mañanas: procure no redundar en el tema. Aproveche el tiempo en casa con sus hijos y pregunte por lo que sueñan, lo que les gusta, lo que les desmotiva. Haga lo mismo con sus amigos o pareja: concuerde videollamadas para discutir sobre una serie o asistan a un concierto virtual juntos.
Distancia social, no emocional
Organice reuniones virtuales con los que están lejos. No le tenga miedo a sus emociones y pensamientos. Considere que es normal sentir tristeza, estrés e impotencia ante la incertidumbre. Exteriorice esas sensaciones con personas cercanas y fortalezca esos lazos emocionales
Organizar, no controlar
Haga una lista de cosas que solo se pueden hacer en casa: una receta, limpiar ese cuarto olvidado, rutinas de cuidado personal. Si está trabajando desde casa, organice su agenda para que después de la jornada pueda dedicarse a esa lista que ha estado aplazando. Eso le va a dar un sentido de estabilidad al cambio de rutinas.
Con el encierro muchos experimentan el momento más tedioso de su vida. Pero no hacer nada tiene su lado positivo.
No tener nada que hacer aburre. Todos, sin excepción, lo han experimentado en el transcurso de sus vidas, y con el encierro esa sensación puede exacerbarse. A menudo muchos lo perciben como una pérdida de tiempo, talento o energía, y por eso puede resultar estresante. Sin embargo, en la última década varios científicos han descubierto que aburrirse juega un papel fundamental en la vida. Una de ellos, la psicóloga Sandi Mann, autora del libro El arte de saber aburrirse, asegura que este estado emocional sirve para que las personas piensen diferente y encuentren soluciones innovadoras. “Debemos aburrirnos; si lo hacemos, entonces todo es estimulante”, explica.
Algo similar afirma el investigador y profesor de filosofía Andreas Elpidorou en un artículo de la revista Frontiers in Psychology que recopila múltiples investigaciones. Según el experto, el aburrimiento actúa como un estado regulador que mantiene a cada individuo en línea con sus proyectos. “En ausencia de él, quedaríamos atrapados en situaciones insatisfactorias y perderíamos muchas experiencias gratificantes a nivel emocional, cognitivo y social. El aburrimiento es tanto una advertencia de que no estamos haciendo lo que queremos hacer como un empujón que nos motiva a cambiar metas y proyectos”, escribe.
Los beneficios del aburrimiento
La muy aburrida crisis actual por el coronavirus puede ofrecer una oportunidad única e irrepetible para que la humanidad explore su lado más creativo y compasivo.
La teoría de ambos tiene fundamento. Un estudio realizado en 2011 por la Universidad de California y el Instituto de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas de Alemania demostró que cuando la mente de un individuo divaga y no piensa en lo que sucede a su alrededor, reflexiona más sobre su futuro. Este proceso, conocido como planificación autobiográfica, lleva a la gente a planear y anticipar sus metas mientras sueña despierto, y esos espacios dubitativos aparecen con frecuencia en el aburrimiento. Soñar despierto sobre ese futuro, incluso, puede volver a las personas más productivas, como ya lo demostró un análisis de la Universidad Bar-Ilán, Israel.
La chispa que genera en la creatividad también está demostrada. La propia Mann descubrió en 2016 que experimentar la dosis adecuada de tedio estimula la mente para reaccionar mejor a futuros desafíos. En su experimento les encargó a los participantes algunas tareas y luego les pidió usar su pensamiento creativo. Aquellos que tenían las más aburridas, como leer la guía telefónica, plantearon los usos alternativos más interesantes para los vasos de plástico, una prueba estándar de pensamiento divergente en este tipo de ejercicio.
En Irlanda, los investigadores consideran que aburrirse es tan positivo que lleva a los seres humanos a realizar más actos altruistas. De acuerdo con estos expertos, cuando alguien atraviesa por ese estado emocional en ocasiones siente incertidumbre sobre sí mismo y el mundo. Eso lo hace más propenso a participar en acciones prosociales, como donar a organizaciones benéficas, para restablecer los sentimientos de sentido propio.
Por eso, según Mann, la muy aburrida crisis actual por el coronavirus puede ofrecer una oportunidad única e irrepetible para que la humanidad explore su lado más creativo y compasivo. “Si le piden a las personas que no hagan nada, hasta el punto del hastío, se volverán más creativas y comenzarán a pensar de manera novedosa y productiva. Este encierro podría convertirse en uno de los momentos más creativos de la historia”, explica en un reciente artículo para el diario británico The Times.
Las desventajas
Pero no todas las noticias son buenas. James Danckert, profesor de neurociencia cognitiva de la Universidad de Waterloo, descubrió en sus estudios que el aburrimiento tiende a inspirar la creatividad solo en algunos individuos. “Aquellos con una mayor capacidad de autocontrol”, explica. Esto es clave, pues reconoce que en su lado menos amable, el aburrimiento desencadena sentimientos como depresión, ansiedad, enojo, y abuso de drogas y alcohol. “No es una experiencia trivial, ya que, a largo plazo, puede causar un deterioro psicológico significativo”, ha dicho John Eastwood, psicólogo de la Universidad de York, Canadá, fundador del Boredom Lab para investigar los efectos perjudiciales de esta sensación.
Uno de los más comunes es la compulsión por comer sin sentido, que no solo tienen las personas obesas. Los expertos especulan que la mente disfruta comer cuando está aburrida porque preparar, cocinar y masticar alimentos lleva al cerebro a un estado altamente sensorial que alivia temporalmente la fuente de confianza.
En ese sentido, la investigación de Danckert resulta clave, pues apunta a que hay tipos de seres humanos más propensos al aburrimiento que otros. Uno de sus trabajos, de 2012, descubrió que los más susceptibles son aquellos que tienen ciertas afecciones, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); así mismo, las personas demasiado o poco sensibles a la estimulación, y aquellas que no pueden expresar qué actividades podrían ser lo suficientemente atractivas para combatir su aburrimiento.
Danckert también encontró que los adultos, alrededor de los 22 años, son menos propensos a aburrirse que los adolescentes. La razón puede insinuar una causa mayor de aburrimiento: “En ese rango de edad, la corteza frontal está en las etapas finales de maduración”, y esta parte del cerebro ayuda con el autocontrol y la autorregulación.
Los trabajos han demostrado que los efectos nocivos o positivos del aburrimiento dependen de la actitud que los individuos asuman frente a él. Por eso, encontrar nuevos intereses o pasatiempos es clave para no dejarse sobrepasar. Un estudio sobre adolescentes halló que aquellos con fuertes intereses tenían una autoestima y un bienestar general significativamente más altos.
Actualmente, el mundo está obsesionado con la idea de que hay que estar ocupado siempre para sentirse completo. No obstante, Mann anima a las personas a aprovechar la cuarentena para adiestrarse en el arte de no hacer nada. Sostiene que, aunque el aburrimiento puede hacerlo sentir incómodo, estimula la sed de vivir. Y por eso, cuando la humanidad salga del encierro, la creatividad e inspiración estarán más latentes que nunca en las calles. “La creatividad será tan grande como en cualquier otro periodo de la historia. Es el mismo nivel que se puede ver en una guerra, pero en esta todos estamos del mismo lado”, concluye.
La cuarentena o el aislamiento social que se está viviendo en muchos países para evitar la propagación del coronavirus está afectando a nuestros hábitos y nuestro patrón del sueño no se escapa a la nueva realidad.
El neurólogo Hernando Pérez, especialista del Centro de Neurología Avanzada de España, le explica a BBC Mundo que el sueño tiene dos reguladores:
El ciclo de luz y oscuridad: si, por la cuarentena, nos estamos despertando más tarde, nos estamos perdiendo la luz solar de la mañana, la cual es clave para que el cerebro sepa que dentro de 12 o 14 horas llegará el momento de dormir.
El cansancio: en el transcurso del día nuestro cuerpo se mantiene activo y cuando llega la noche siente la necesidad de descansar. “Pero si hacemos menos actividad física porque estamos encerrados, eso incidirá en nuestro sueño”.
Pérez, quien como sus colegas atiende a sus pacientes a través de videollamadas, ha notado “un repunte del insomnio en pacientes que ya venían siendo tratados”.
La misma situación la ha visto la doctora Celia García-Malo, neuróloga especialista en sueño del Instituto del Sueño de España, quien también ha detectado un mayor número de trastornos del sueño.
Esa institución ha habilitado un servicio de consulta vía telefónica o por videollamadas.
“En las dos últimas semanas hemos recibido más consultas por insomnio”, le señala a BBC Mundo.
Image captionMuchos pacientes están sintiendo la necesidad de irse a dormir más tarde, según expertos.
Ir a la cama más tarde
Ambos especialistas están tratando pacientes por lo que se conoce como “retraso de fase”, que se da cuando un cambio en nuestra rutina afecta nuestro sueño.
“Están sintiendo la necesidad de irse a dormir más tarde y, con ello, retrasan la hora de levantarse, con lo cual las horas de productividad tanto a nivel laboral, familiar y social, se están viendo reducidas”, dice la experta.
Otro fenómeno que García-Malo ha estado notando es el trastorno por pesadillas.
“Ocurre cuando el contenido de los sueños es muy realista, muy vívido, o porque reflejan situaciones que nos producen ansiedad. Situaciones desagradables en las que nos cuesta escapar de un sitio, hay un enfrentamiento o una pelea”, señala.
“Este trastorno se ve agravado cuando hay situaciones en nuestra vida diaria que aumentan nuestros niveles de estrés y ansiedad. De alguna manera nuestro subconsciente lo plasma en nuestros sueños”.
Irritabilidad
De acuerdo con García-Malo, estudios han demostrado que las personas que duermen menos horas presentan niveles de ansiedad más elevados.
“Durante el día, estas personas no tienen ganas de hacer cosas, pierden interés en actividades que antes les apetecían, les falta la energía. Se pueden mostrar irritables por la falta de sueño y todo esto, en el marco de la cuarentena, (…) puede complicar la convivencia familiar”.
Patricia Barato Salvador es psicóloga clínica y coordinadora de Proyectos de BH Bienestar, una red de expertos en el cuidado emocional de las personas dentro de las organizaciones, que funciona en Europa y Latinoamérica.
Según la especialista, durante la cuarentena muchas personas están experimentando el fenómeno de la atención dividida: “Mis recursos están divididos: entre lo que quiero hacer en este momento (trabajar, cuidar a mi familia, llamar a mis amigos) y el querer estar informado de lo que ocurre en el mundo (con el coronavirus)”.
“Es normal que nos sintamos más irritables o que experimentemos impotencia ante lo que está ocurriendo”, porque la sensación de no tener el control es muy fuerte.
Image captionLa psicóloga Patricia Barato Salvador ha notado que muchas personas que se encuentran en cuarentena también experimentan problemas para concentrarse.
La fusión
Barato Salvador ha constatado que muchas personas que se encuentran en cuarentena también experimentan problemas para concentrarse:
“Aunque estoy trabajando en casa y me estoy ahorrando el tiempo de desplazamiento a mi trabajo, en realidad lo que nos estamos encontrando es que tenemos que hacer más tareas en el hogar”.
Otras personas, indica la experta, “se abandonan”: “como no tengo que salir de casa, me quedo todo el día en piyama y se produce una desorganización de los hábitos diarios”.
“Puedo hacer las cosas cuando quiera: me despierto cuando quiera, me acuesto cuando quiera, como cuando quiera. Esto al final vuelve loco al ritmo biológico interno”.
“El estado de ánimo se puede ver alterado. Es común que haya un decaimiento, una tristeza que se va apoderando paulatinamente de nosotros: la inactividad, el no poder desconectarse porque el ambiente laboral se funde con el doméstico”, añade.
La experta también indica que la dinámica de los medios de comunicación más el hecho de que el coronavirus y la covid-19 son fenómenos nuevos, de los cuales se siguen descubriendo características, hace que muchas veces se produzca información contradictoria y eso le genera ansiedad a la gente.
Si sientes ansiedad por la pandemia, es importante que trates de limitar la cantidad de noticias que consumes y que siempre busques fuentes confiables de información.
Descansar de las redes sociales puede ser una alternativa para relajarte.
Image caption”Los efectos de la cuarentena conllevan a un proceso de deterioro paulatino”.
Microdespertares
Y la preocupación en exceso no sólo nos lleva al insomnio.
Hay personas que, por ejemplo, están experimentando lo contrario: hipersomnia.
“Tienen una sensación de pesadumbre, de abatimiento, propios de estar metidos en un domicilio por un mes, como ha sucedido en algunos países”.
“Los efectos de la cuarentena conllevan a un proceso de deterioro paulatino”: al principio la gente está en un estado de alerta y de reaccionar rápido, pero después empieza una fase de desgaste”.
De acuerdo con Barato Salvador, no sólo se trata de la dificultad para conciliar el sueño, sino para mantenerlo: podemos despertarnos varias veces durante la noche porque el nivel de activación que tenemos durante el día es muy elevado.
“Al no estar tranquilo, los microdespertares que ocurren entre cada ciclo del sueño se hacen más conscientes”.
El neurólogo Pérez también habla del despertar precoz, que consiste en despertarse antes y no poder volver a conciliar el sueño por el resto de la noche.
Ser radicales con los pensamientos negativos
Para la especialista en psicología es fundamental que durante la pandemia y la cuarentena se regulen los pensamientos negativos.
“Me voy a contagiar, me van a despedir, vamos a estar un año entero en cuarentena”, son ideas que nos pueden provocar mucha zozobra y que afectan nuestro bienestar y nuestro patrón del sueño.
Image captionLa pandemia de coronavirus también está afectando nuestros hábitos de sueño.
“Son cosas que no han ocurrido, tenemos que intentar centrarnos en lo que está ocurriendo: estamos en casa, estamos bien, tenemos comida, no me han notificado nada de la empresa”, reflexiona.
Para lograr esa regulación, le explica a BBC Mundo, hay que apelar la reestructuración cognitiva, es decir, basarse en datos objetivos y reales.
“No se trata de buscar un pensamiento positivo, sino de ser realistas para contener ese miedo anticipatorio”.
La manera de afrontar los pensamientos más catastróficos, los pensamientos que tienden a maximizar un problema, un riesgo, es diferente dependiendo del momento del día:
“Durante el día tenemos que poner el foco de nuestra atención no en lo que pudiese ocurrir sino en lo que está ocurriendo y durante la noche, lo mejor es frenarlos: ‘Ya, basta. Ahora no me toca pensar en esto’. Hay que cortar el pensamiento de manera radical para poder pensar en algo agradable y poder descansar”.
Establecer un “worry time”
De acuerdo con la psicóloga, si los pensamientos negativos son persistentes, es importante tener un “worry time” (tiempo para preocuparse):
“Vamos a establecer un momento del día, nunca de la noche, en el que vamos a dedicarnos voluntariamente a preocuparnos de aquello que nos moleste”, señala.
“Los pensamientos se silencian más fácilmente si tienen un momento en el que pueden salir. Así es que si les vamos a permitir que aparezcan en un determinado momento, el resto del día dejan de molestarnos”.
La cuarentena representa un gran desafío para millones de personas, independientemente de la edad, y es clave tener en cuenta que no sé está solo y que se debe pedir la ayuda no sólo de familiares y amigos sino de profesionales de la salud y de redes de apoyo institucionales.
No dejes de comunicarte con tus seres queridos.
“Tenemos que aprovechar este momento, por duro que esto parezca, para trabajar la resiliencia. Esa capacidad del ser humano de superar una experiencia traumática y, gracias a esa superación, poder llegar a un nivel de desarrollo personal al que no hubiese accedido si no se hubiese enfrentado a ese episodio”, dice la psicóloga.
“Es un momento de retarnos, de alcanzar metas, de intentar mejorar nuestras relaciones con nuestras parejas, nuestros hijos, de aprender a generar una rutina, (…) para que cuando nos reincorporemos a nuestros trabajos nos sintamos más fuertes y seguros”.
Image captionEs clave tener en cuenta que no sé está solo y que se debe pedir ayuda.
10 recomendaciones
Tras conversar con Pérez, García-Malo y Barato Salvador y leer las recomendaciones hechas por la Sociedad Española de Neurología “para un buen sueño nocturno y un control adecuado de los trastornos del sueño durante la pandemia por coronavirus”, te presentamos diez recomendaciones:
Mantén una rutina: establece un horario fijo para ir a dormir y respeta esa hora. El cerebro tiene que tener claro cuándo tiene que estar despierto y cuando no.
Busca exponerte al sol en la mañana y al aire fresco ya sea por la ventana o por un balcón.
Queda terminantemente prohibido llevarse una preocupación a la cama: hay que pensar en algo agradable.
La cama es para dormir: hagamos que el cuerpo vincule la cama con el sueño para que se desactive cuando llegue a ella. Por ejemplo, no trabajes, ni estudies, ni hables por teléfono en la cama.
Evita las siestas, pero si no puedes, que no duren más de 30 minutos.
No lleves el celular o la tablet a la cama, no sólo porque su luz inhibe la secreción de la melatonina (hormona clave para relajarse y dormir), sino porque te puedes encontrar un mensaje o información en Internet que puede aumentar tus niveles de ansiedad e incertidumbre.
Haz ejercicios durante el día y evítalo a toda costa poco antes de irte a la cama.
Trata de relajarte en la medida de lo posible, especialmente antes de irte a acostar. Busca algo que te distraiga y que te ayude a despejar tu mente: meditar, hacer ejercicios respiratorios, escuchar música apacible.
Pese a la flexibilidad que da el trabajar y estudiar en casa, no te quedes hasta tarde viendo series o películas. El entretenimiento es fundamental, pero “saltarse” la hora de dormir por un maratón de tu serie favorita repercutirá en la hora en que te despertarás y todo tu ciclo del sueño se verá alterado y corregirlo no siempre es fácil.
Consulta con tu médico o con un especialista si sientes que tus problemas para dormir empeoran, pues es importante tomar medidas a tiempo.